Cuando te sientas triste o conozcas a alguien triste ármate con la armadura de Dios y pide perdón de tus pecados,
no te olvides que Dios te ama exactamente como eres, sin esquemas, sin escusas,
Él conoce tu esencia misma, el motivo de tus dudas, tus reflexiones diarias, tus sueños, tus grandes alegrías, cada una de tus frustraciones.
Tu encuentro con el señor es personal, si no cambias profundamente nada a tu alrededor podrá cambiar, tu eres dueño y responsable solo de tus actos, nadie podrá volar con tus plumas, ni tu podrías volar con las de los demás.
El Señor es omnipotente te ofrece la paz de su amor, descansa en su infinita ternura.
Todos somos pasajeros, solo Él es infinito.
Cuéntale tus pesares, Él ya los sabe, pero te hará bien sacarte el peso de encima, entrégalos al Señor, Él es Justo, y quiere verte renovado.
Ocúpate de los que amas, mostrándote tal cual eres,
Que no te vean invencible, así no necesitarías la ayuda de ellos y…. sí lo necesitas, también podrían sobre exigirte ,
Que no te vean tan frágil, se sentirían incapaces de ayudarte, y…..así no podrías socorrer a nadie, y sábes todos nos necesitamos.
No pierdas tiempo en camuflar las cosas o situaciones eso es poco inteligente, si tú lo percibes porque los otros no lo harían.
Tus errores; ya los cometiste, y…… a nadie hiciste más daño que a ti mismo.
Tus victorias míralos, coséchalos, te has esforzado tanto.
Aprovecha este momento y retoma tu fuerza, acuérdate estas hecha a imagen del Señor y vive en ti, …si lo dejas.-(Renueva)
Ef.6,10-17 La armadura del cristiano
Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su poder.
Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio.
Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio.
Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos.
Permanezcan de pie, ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza.
Calcen sus pies con el celo para propagar la Buena Noticia de la paz.
Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno.
Tomen el casco de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.
Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su poder.
Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio.
Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio.
Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos.
Permanezcan de pie, ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la justicia como coraza.
Calcen sus pies con el celo para propagar la Buena Noticia de la paz.
Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno.
Tomen el casco de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.
Medita
II de Corintios 5,17-20 El ministerio de la reconciliación
Por eso nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie con criterios puramente humanos; y si conocimos a Cristo de esa manera, ya no lo conocemos más así.
El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente.
Y todo esto procede de Dios, que nos reconcilió con él por intermedio de Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación.
Porque es Dios el que estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, no teniendo en cuenta los pecados de los hombres, y confiándonos la palabra de la reconciliación.
Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios.
A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él.
El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente.
Y todo esto procede de Dios, que nos reconcilió con él por intermedio de Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación.
Porque es Dios el que estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, no teniendo en cuenta los pecados de los hombres, y confiándonos la palabra de la reconciliación.
Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios.
A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él.
II de Corintios 10,4-5
No, las armas de nuestro combate no son carnales, pero, por la fuerza de Dios, son suficientemente poderosas para derribar fortalezas. Por eso destruimos los argumentos falsos.-
y toda clase de altanería que se levanta contra el conocimiento de Dios, y sometemos toda inteligencia humana para que obedezca a Cristo.
y toda clase de altanería que se levanta contra el conocimiento de Dios, y sometemos toda inteligencia humana para que obedezca a Cristo.
Oración
Señor Padre eterno, en nombre de tu Hijo,
nuestro Señor Jesucristo, derribamos, con el poder del Espíritu Santo,
todas las fortalezas de mentira, engaño, esclavitud espiritual, presunción y orgullo.
Señor Padre amoroso,
usando la autoridad que nos fue concedida por el Señor resucitado,
vencedor de todo mal y de la muerte eterna, hemos derribado las barreras que se levantan
contra tu conocimiento y adoración.-
Señor Padre justo y santo,
en nombre de Cristo resucitado, único Señor del universo, ahora que salgan
las tinieblas y malas influencias en todas las áreas de mí ser,
así como todo y cualquier dominio que tu enemigo, Señor pueda tener.
En este instante, por la sangre del Señor Jesús que está en su gloria intercediendo por mí,
Liberame; que pueda vivir reconciliado contigo, me convierta, confiese mis pecados y sea, en adelante, tu hijo obediente.
Te agradezco por eso, Señor.
Por la autoridad del nombre omnipotente del Señor Jesús, yo rompo todo tipo de maldad sobre mi,
Reclamo mi salvación, cura y liberación para que mi gozo sea colmado (Jn 16, 24) y la sangre preciosa del Señor Jesús produzca en mí frutos del Espíritu Santo.
Santa Maria , Madre de Dios, ruega por este hijo tuyo,….., por mi conversión, salvación y liberación.
Amén y amén
(Rezar el credo)
SALMO127 Canto de peregrinación. De Salomón.
Si el Señor no edifica la casa,
en vano trabajan los albañiles;
si el Señor no custodia la ciudad,
en vano vigila el centinela.
Es inútil que ustedes madruguen;
es inútil que velen hasta muy tarde
y se desvivan por ganar el pan:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
Los hijos son un regalo del Señor,
el fruto del vientre es una recompensa;
como flechas en la mano de un guerrero
son los hijos de la juventud.
¡Feliz el hombre
para quíen, ellos son sus únicas municiones!
No será humillado al discutir con sus enemigos
en la puerta de la ciudad.
Si el Señor no edifica la casa,
en vano trabajan los albañiles;
si el Señor no custodia la ciudad,
en vano vigila el centinela.
Es inútil que ustedes madruguen;
es inútil que velen hasta muy tarde
y se desvivan por ganar el pan:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
Los hijos son un regalo del Señor,
el fruto del vientre es una recompensa;
como flechas en la mano de un guerrero
son los hijos de la juventud.
¡Feliz el hombre
para quíen, ellos son sus únicas municiones!
No será humillado al discutir con sus enemigos
en la puerta de la ciudad.

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